viernes, 3 de julio de 2015

Contradicciones prehistéricas

Siempre me cuesta mucho sentarme a escribir, porque no es algo que haga naturalmente. Pero además, porque no tengo los conocimientos de haber estudiado comunicación, periodismo o letras, como para tener la absoluta certeza de que estoy transmitiendo lo que realmente estoy pensando.

Pero en los últimos días, me cuesta mucho más aún, por las presiones externas.
Y esta vez, no se trata de amenazas concretas, sino de la descalificación malintencionada de quienes hasta hace un mes transitaban la misma vereda.
Algunos cuidan el puesto que les prometieron o que ya tienen. Otros, los menos, son visceralmente hinchas peronistas.
Sí, hinchas. Como los del fútbol.
Son apasionados, y para ellos su equipo siempre será el mejor aunque estén jugando mal. Echarán la culpa al árbitro, a la hinchada visitante, al clima, a la altura, o a la prensa.
Ambos grupos, por la razón que sea que los haga reaccionar así, son peligrosos para la etapa que viene.

Carlos Menem asumió en julio de 1989, y al mes ya estaba traicionando el mandato popular. En realidad, en la primera semana de asumir, estaba sentado con Bernardo Neustadt y Mariano Grondona ofreciéndole un puesto de asesor a Álvaro Alsogaray.
El consenso suscitado gracias a la hiperinflación alfonsinista, los medios y la gran cantidad de votos, lo avalaban para hacerlo.
Era el presidente dialoguista. El que había llegado con el pueblo, pero dialogaba "también" con el establishment económico.
Nos dimos cuenta tarde, de que en realidad, el establishment económico había volteado a Raúl Alfonsín y había pactado con Carlos Menem para que asumiera el mando para la foto y los honores, mientras banqueros, mafias y algunos sindicatos manejaban el país.
Cuando nos dimos cuenta, ya era tarde.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de tener a los aplaudidores "sicarlistas", esos que siempre decían todo que sí,  festejaban sus decretazos y aplaudían la farandulización y las oprobiosas políticas de entrega, Carlos Menem hubiera tenido un grupo de compañeros que le dijeran: "Che, te estás equivocando, te estás alejando del peronismo, fijate"?

¿Hubiera podido privatizar Gas del Estado con el silencio cómplice de la bancada peronista y la ayuda de Julio Samid y sus cinco asesores sentados para dar quorum con los diputruchos? Ese día la abyecta colaboración de 6 personas, y el silencio vergonzoso de todos quienes rodeaban al entonces presidente, despojaron al país de una de sus joyas y se la entregaron al extranjero. Mirá con qué poquito. Con el silencio de unos cuantos, y la complicidad de poquitos, nos perjudicaron a todos.

Gas del Estado era la tercera mayor empresa de su tipo en el mundo y la segunda más importante en términos de facturación en nuestro país, la primera era YPF, empezada a privatizar en 1992, con reservas que beneficiaba a las provincias petroleras y convencía a los gobernadores, pero terminada de extranjerizar en 1998.

¿Se hubiera atrevido a tanto Carlos Menem y los secuaces con los que nos hundió, si alguien , alguna voz dentro del movimiento peronista, hubiera dicho que debía preservarse al pueblo?

No hablo de todos los peronistas. Néstor y Cristina se opusieron a algunas políticas menemistas. También lo hizo el compañero Luis D'Elía pero desde una posición mucho más desfavorable.
Otros, como el Grupo de los Ocho, se opusieron también desde el Congreso, lo que les valió las críticas despiadadas antes, durante y después.
Otros lo hicieron abandonando las insignias y poniéndose a la cabeza de los reclamos.
Esas voces, aisladas, esporádicas, sin reproducción, poco pudieron hacer contra el macabro plan de desmantelamiento del estado y de los derechos ciudadanos.

Los medios estaban a favor del entonces presidente. Le festejaban sus ridiculeces, sus excentricidades, aplaudían sus aparatosas corbatas de Versacce, sus deportistas protegidos eran mimados por la prensa, las vedetongas que frecuentaban la quinta de Olivos eran tratadas como "divas" y María Julia Alsogaray decoraba las tapas de las revistas con sus pieles.
Zulemita y Carlitos, eran entrevistados y frecuentaban boliches de moda, paseaban, y ningún periodista de investigación se preguntaba de dónde obtenían los recursos y sus negocios.

La Corte Suprema de entonces, adicta al presidente y a las corporaciones, fue llamada la "Corte de los Milagros" porque si no existía jurisprudencia sobre las leyes que eran violadas por el mandatario y los empresarios o banqueros amigos, ellos la inventaban. Incluso inventaban procedimientos para evitar dilaciones, como pasó con la privatización de Aerolíneas o cuando debieron salvar a Mauricio Macri por el contrabando y evasión fiscal realizado con Sevel.

Los sindicalistas, fueron parte de la entrega, porque se reacomodaron con las tercerizadas, o como cierto dirigente que aún subsiste aferrado a su sillón, cobraban coimas para vender a los trabajadores (este cobró 2 millones de dólares, según me contó entonces su chofer.)

Cuando escribí el posteo anterior, fui muy clara. Hay que votar a Daniel Scioli y Carlos Zannini, porque es la única manera de garantizar la continuidad del proyecto desde el Congreso.
Como mínimo, el Congreso garantizaría que cualquier defección del presidente, cualquier intento de beneficiar a las corporaciones por sobre el pueblo, se viera frustrado. 
Para eso se necesitan muchos votos. Y ser tan contundentes como para ganar en primera vuelta.

Sin embargo, fuera del micromundo peronista tuitero, puedo notar entre quienes adhieren al proyecto, pero no son militantes, un fastidio muy pronunciado con la situación.
No me sorprendía, porque yo misma estoy fastidiada con que no hayamos podido encontrar un dirigente que convenciera al pueblo con sus actos y sus palabras.

La voz de alarma me llegó desde un compañero absolutamente peronista desde la cuna; un tipo insospechado de que pudiera ser otra cosa que no sea peronista, hijo de un dirigente peronista de los que le daban la mano a Perón y a Evita.
Uno tan peronista que respetó el verticalismo del 95 votando nuevamente al mismísimo Diablo a pesar de lo que la evidente realidad mostraba.
Descorazonado, me dijo: "te digo la verdad, yo no lo voy a votar." Y fue como un disparo en el pecho con una bala de hielo.
Entramos en una larga discusión sobre los valores peronistas, el pueblo, Cristina, el proyecto, el Congreso...  y creo, espero,  haberlo convencido de que haga lo que quiera que represente más fielmente su sentir  en agosto, pero que en octubre, ponga al batracio en la urna.

No me siento bien haciendo esto.
Siento que estoy engañando y engañándome. 
Sobre todo, cuando al día siguiente de pasar dos horas tratando de convencer a este viejo militante, el candidato presenta su jingle compuesto por el ultraderechoso gusano venezolano Ricardo Montaner a la mañana, y por la tarde, le manda afectuosos saludos a Carlos Menem. 

Al día siguiente, el tipo se presenta con Máximo Kirchner y Carlos Zannini en Río Gallegos, y aparece tan rodeado de militancia insospechada de poder traicionar, ni siquiera con el pensamiento, y uno respira un poco.

Al tercer día, aparece su ministro de agricultura, y dice que van a bajar las retenciones al trigo (aumentará  la harina y sus derivados) y sacarle las retenciones a las economías regionales; 5 %, que se lo llevan los exportadores y acopiadores, y que no beneficia a los productores, excepto que seas Aranda el de Clarín que se dedica al arroz, Nucete a las aceitunas,  o la limonera San Miguel de la cual el 90% de su  facturación  responde a las exportaciones; yerba mate y té , cuyo principal exportador es Las Marías, de Navajas Artaza el multimillonario esclavizador rural.   

http://www.infobae.com/2015/07/03/1739356-un-ministro-scioli-prometio-cambios-retenciones-al-agro

Por ejemplo 

http://www.valorsoja.com/2014/03/16/ranking-de-exportadores-argentinos-de-yerba-mate-un-negocio-en-el-cual-conviven-grandes-corporaciones-con-pequenas-cooperativas/#.VZb1z0azlVk

Y creo que antes de mejorarle la ya bastante alta rentabilidad a los 12 dueños de la yerba mate en Argentina, de los cuales uno tiene el 53% del mercado, deberíamos solucionar otros problemas vinculados a los trabajadores y la comercialización que sufre ese sector

http://nuevasfotosviejas.blogspot.com.ar/2012/04/toma-mate-y-avivate.html


Nuevamente, habla de beneficiar al sector de las economías regionales, pero en realidad, se trata de mejorar la rentabilidad de los exportadores, que son los que empobrecen a los productores pequeños al imponerles sus precios como ya expliqué en este mismo blog en

 http://mabaires.blogspot.com.ar/2015/05/los-tres-chanchitos.html

Mejor que yo, y de forma más didáctica lo explicó, con probados conocimientos el Dr Axel Kicillof, actual Ministro de Economía de la Nación.

 https://www.youtube.com/watch?v=BJsYaBt7Rvw

Es decir, otra vez, el país para pocos. El de los pequeños productores rematando sus plantaciones para que se las compren los grandes y quienes hoy son propietarios, terminen trabajando como empleados rurales (en el mejor de los casos).
Otra vez, más concentración de riqueza en las provincias que impondrán a los gobernadores y jueces que les garanticen nuevos negocios, sin cumplir las leyes vigentes...     

Les dejo para su regocijo, la entrevista que le hiciera  Adrián Paenza donde habla también de los productores, industriales  y demás

https://www.youtube.com/watch?v=BbpBzBQB4kc

 

Cuando hablamos del batracio, no se trata sólo de la desconfianza que genera por sus  pretéritas conductas.
Hablamos de estas cosas. Estas contradicciones con el modelo que jura que defenderá,  pero que no podremos saber si cumplirá hasta que esté en la cancha.

No es nuestra fe lo que lo hará permanecer con los pies en el plato. Es nuestra más acérrima vigilancia. 
No podemos saber si  traicionará al modelo.

Pero en caso de que asi sucediera, lo hará si tiene el espacio  y el suficiente consenso interno como para  hacerlo "gradualmente".

Por eso, creo que es un error no señalar aquellas contradicciones que va mostrando a su paso.

Tíldenme de "servicio", de "enviada del círculo rojo", de "laburar para Macri". Me han dicho de todo en estos días, y no tengo problemas con eso. Sobre todo, porque quienes lo dicen, tampoco me dan argumentos para despejar mis temores.

Sólo arguyen "verticalismo", "peronismo", "kirchnerismo", y entelequias varias. Cuando no van directamente a la descalificación. 
Digan lo que quieran.
Son los próximos 4 años de mi vida los que están en juego y me preocupa más eso que sus descalificaciones. Ahórrenselas, porque no me hacen mella.  

Muchachos, les exijo, que ese peronómetro y kirchnerómetro que hoy son tan raudos de aplicarme, lo usen también con el candidato.
Y sobre todo, que lo guarden esterilizado porque en menos de un año, quiero verlos aplicárselos a uds mismos.

Yo sé muy bien dónde estoy parada, sé exactamente cuáles son mis dudas respecto a este candidato que considero, fue impuesto por los medios y por manipulación de las encuestadoras propias o que le responden, además de un grupete de aplaudidores "sidanielistas" de la primera hora.

Si van a medir, midan todo. Lo que no les gusta  y lo que les gusta.
Argumenten para que podamos relajarnos aquellos que tenemos más dudas y prejuicios que certezas.

No me sirve escuchar a un compañero  pegarle a Aníbal Fernández por haber sido ministro de Duhalde en 2002, mientras defiende las candidaturas de  Julián Domínguez y de Scioli que trabajaron activamente en la campaña de Chiche Duhalde en 2005 contra Cristina Fernández de Kirchner.

No sólo no me sirve. Confunde.

Nos deja inermes ante el que no quiere votarlo y al que vendrá a reclamarnos cuando lo vote, si acaso se da vuelta.   


No minimizo el poder de los barones pejotistas, que fueron  capaces de mandar a apalear militantes de La Cámpora con sus patotas, hace unos meses, y que hoy les piden el voto para renovar sus mandatos en las intendencias, porque arreglaron su vuelta con el sciolismo al FPV a cambio de mantener sus privilegios y prebendas.

Pero así como yo no minimizo su poder, no deberían subestimar a esos que habiendo sido apaleados, hoy les piden el voto.
Porque al cuarto oscuro, todos entramos solos. Y las injusticias, no se olvidan tan fácilmente.

Hay una forma de hacer política que rindió frutos en los 90, pero que tal vez, ya no sea tan convincente para quienes se vienen formando desde hace 12 años.

Vengo de una generación que nació con dictaduras. La democracia, no había sido más que una continuación bajas calorías de esas dictaduras, hasta que llegó Néstor Kirchner a la Casa Rosada.

Desde el aparato represivo que nunca fue desmantelado del todo, hasta la corporación judicial tan afecta a la autoindulgencia, hay mucho por hacer aún. 

Las mismas políticas neoliberales de la última dictadura militar, se enquistaron tibiamente en el alfonsinismo con el Plan Houston de Terragno, y se afianzaron en los 90 con los saqueos al pueblo, a  a los bienes de la Nación y a la extranjerización de sus recursos energéticos.

Tengo muy claro a qué cosas no quiero volver. 
Tal vez esa desconfianza  prehistórica  y prehistérica, es la que me hace dudar de cada movimiento en el que el candidato no es lo suficientemente claro. Pero me aterra, cuando veo que insiste con el plan de Bein y Blejer, que venía presentando en sociedad desde hace un año. 

Le tengo miedo a un tipo que pertenece a la Fundación Clinton. Que no falta a ninguna de las reuniones, y que va acompañado a las mismas por su asesor Luis Lauredo, el cubano residente en Miami vinculado a la política norteamericana y al negocio mafioso del juego.
Tiemblo cuando leo que su esposa concurrió a Londres a saludar a Clinton, sólo para "apoyar a un buen amigo de Daniel" en plena campaña electoral.

    http://www.infobae.com/2015/06/28/1738179-karina-rabolini-sumo-una-foto-junto-bill-clinton-su-gira-el-exterior

Tengo que votarlo. Porque si bien Daniel Scioli fue diputado de Cavallo en pleno 2001, hace 8 años que gobierna la provincia de Buenos Aires y no lo contrató.

En cambio Macri, la otra opción que agitan como un cuco los propios y ajenos, tiene a todo el equipo de Cavallo trabajando en un plan económico para el país. 
Allí, en la amarilla oscuridad, se encuentran pergeñando políticas Federico Sturzenegger, Daniel Marx, Pablo Rojo, Carlos Melconián, Miguel Kigel, Miguel Angel Broda... 


Uno estuvo con Cavallo.

El otro está con Cavallo.

Y por eso tenemos que votar al primero

No porque nos convence. No porque nos gustan sus ideas, no porque consideremos que es un excelente administrador.


Lo votamos con "fe, esperanza, optimismo" en que no dará una vuelta carnero y con un pase de magia nos convertirá en ratones.

Ante estas circunstancias, considero que es sano expresar cuáles son los temores, para que todos estemos alertas, porque el "sidanielismo" a ultranza,  podría convertirse en la varita mágica que ratifique los temores, tal como pasó con el "sicarlismo" durante los malditos años 90.

Y tal vez, entonces, la profecía podría autocumplirse, no por el voluntarismo supuesta y temidamente  traidor, sino por falta de brújula del presidente y sus ya conocidas amistades con los asesores extranjeros, Bill Clinton, Jeb Bush y la mar en coche que los acompaña. 

Yo tengo miedo de que el batracio se convierta en un Tiranosaurio Rex. 


4 comentarios:

  1. Leyendo sus contradicciones, comencé a desgranar las mías. De las antiguas, esa que llevamos encima.
    No creo que Scioli sea el mejor, tampoco lo era Menem, pero a Menem lo eligió el sistema y el propio Alfonsín le manda anticipado la coparticipación federal.
    Pero todo viene de más lejo todavía.
    Viene de cuando por ejemplo el peronismo con Perón vivo y los vandoristas hicieron el Pacto Social. Había que bancarse ese bocadito en asambleas obreras, en donde te gatillaban de zurda y con toda razón sobre el congelamiento de paritarias del gobierno popular.
    La otra, el regreso de Ezeiza ese 20 d ejunio. Tristes, amargados, negros caminando por la Richieri después que los muchachos de la futura Triple A, nos cagaran a balazos.
    Y en el 83, con los vencedores dentro del peronismo, callando sobre los compañeros asesinados y desaparecidos. Mirando para otro lado. Ninguneando a los caídos, igual que antes con el bombardeo a la plaza, algo que siempre les dio vergüenza o eso parecía.
    Con el turco, la traición estaba ahí. Pero cuando lo reeligieron al ñato, al día siguiente, nadie lo había votado.
    Ahora sale Domínguez y lo corre a vice de Fernández diciendo que no es peronista.
    No hay un peronómetro que funcione. Se quedó sin pilas el día que el viejo dejó a caer al Bebe en la fosa de leones amaestrados que siempre fue el PJ.
    No me cabe ninguna duda, que estos, Scioli nos va a dar una tregua de algunos meses. Lo sé, se sabe. Después volveremos a las calles.
    Por eso, permítame que la llame compañera, tendremos cuatro años difíciles por delante. Los cuales deberemos vigilar y saber que esto será por lo menos, hasta el 2017 cuando el sapito pueda meter su gente en las listas, ahí la cosa va a cambiar.
    Vuelvo a felicitarme a mí, por leerla y a usted compañera, por su capacidad de bajar información para ser leída y madurada.
    Muchas gracias.
    Martín Visuara

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  2. Menos mal que te cuesta escribir !! Tengo exactamente las mismas dudas. Tengo 56 años, y la primera vez que vote por un peronista, fue a Nestor, y asi sucesivamente, pero ahora tengo dudas, muchas dudas. Jamas votaria por alguien como Macri. En Cordoba se comenta, que si Scioli es presidente, de la Sota, tendria un cargo, y de la duda paso a la certeza de no ser complice. Viajo a Tucuman, y veo el desastre de administracion de Alperovich, la tremenda inequidad de esa provincia, la mas rica del noroeste. Si Alperovich y los suyos, Manzur entre ellos, hicieron la plancha, durante el gobierno kirchnerista, no me quiero imaginar con Scioli. Viajo a Salta, la inequidad sigue, la sociedad retrograda, y su gobernador, muy parecido al candidato a presidente, va a ser uno de sus mas adictos. Todos personajes que no hicieron nada por cambiar la matriz productiva ni el cambio social. La verdad, y disculpa el termino, se me llena el culo de preguntas

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  3. Todos sabemos que queda mucho por hacer, y todos sabemos que no es precisamente volviendo al noventismo sicarlista que se hará.
    Es cierto que algunas provincias mantienen el feudo acomodándose en el peronismo pero otras lo hacen acomodándose en el socialismo o en el radicalismo.
    Es un problema cultural, no de partidos.
    Y también hay un gran trabajo que hacer desde lo colectivo, para que eso cambie. No puede cambiar un gobierno lo que no cambia el pueblo.
    El candidato es el proyecto, pero el presidente será Scioli. Está en nosotros, hacer que el proyecto esté por encima del nombre, exigiendo su continuidad y profundización.
    Gracias a ambosa por sus palabras. (No me quedo más tranquila, pero me alegra saber que no estoy sola con estos sentimientos)

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  4. Muy bueno, muy útil. En efecto, Scioli es una construcción exitosa de los medios dominantes que -como bien decía Randazzo- insistieron a partir de las elecciones de 2013 en presentarnos una tríada de presidenciables. Tres y sólo tres candidatos, afines al poder a las corporaciones.
    CFK llegó al fin de su mandato con la fuerza necesaria para no ser excluida de la mesa donde se negoció la sucesión pero lo suficientemente condicionada para tener que acordar con el PJ que sería Scioli el candidato. El sapo que habré de tragar porque soy leal a CFK y al FPV y porque enfrente asoma la derecha sin máscara alguna.
    El próximo gobierno será un territorio en disputa y el escenario por la conducción del peronismo será --probablemente- la pelea por conformar las listas de legisladores en 2017. Allí sabremos cuánto poder popular acompaña a Cristina para reclamar por las muchas transformaciones pendientes.
    Te felicito por tu blog y por tus valientes intervenciones tuiteras. Abrazo.

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